EL MENDIGO Y EL SILLÓN

Una vez en un pueblo llamado Tafalla vivía un pobre mendigo que no tenía familia. El mendigo se llamaba Miguel y tenía unos 35 o 36 años. Vivía en la calle al lado de unos contenedores. Un precioso día vino un mujer que le dejó un sillón muy bonito de piel de oveja. Miguel se arrodilló ante sus piernas y le dijo:

– Muchas gracias señora.

La señora se fue y no volvió más a esos contenedores.

Miguel estaba muy contento porque ya no tenía que dormir en el suelo. Cuando llegó la noche se tumbó en el sillón y se durmió. Al día siguiente se despertó y se fue a dar un paseo por la plaza.

Cuando volvió al sillón se sentó y notó algo en el culo. Se levantó, miró debajo de la piel de oveja y vio 5.000 euros . Empezó a saltar de alegría y decía:

– ¡Soy rico!

Al siguiente día Miguel compró una casa en la Plaza del Ayuntamiento. Desde ese día Miguel es rico. Es el alcalde de Tafalla y vive feliz durmiendo en el sofá de piel de oveja.

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