EL PERRO DE MI VECINO

Hace 2 años tenía un vecino llamado Arturo, con pelo negro como la noche, alto y con ojos azules como el cielo que tenía un perro llamado Roki. Roki Era flaco con mucho pelo, con ojos verdes como la hierba, pequeño, blanco como la nieve y muy alucinante, porque sabía hablar, andar a dos patas, jugar al rugby, al baloncesto, andar en bicicleta etc. También sabía hacer malabares pero su dueño no tenía ni idea de que Roki sabía hacer todo eso porque Roki lo hacía a escondidas porque el sabía que su dueño quería tener un perro normal porque todos los perros que había tenido no eran muy normales.

Pero un día Arturo se enteró de todo porque le pilló haciendo malabares de pie en el jardín y le despachó de casa.

Pero un día otro chico llamado Matías le acogió en su casa. Matías era bajo, pelirrojo y con ojos marrones como la madera.

Matías alucinó con todo lo que sabía hacer Roki y lo llevó a museos, a circos etc.

Y con eso ganaba millones de euros.

Roki estaba muy a gusto con su nuevo dueño. Y un día se encontró con Arturo Y Arturo le dijo a Roki:

– Perdón por haberte echado de casa pero es que yo ahora ya tengo otro perro, no puedo acogerte de nuevo.

Y luego dijo Roki:

No pasa nada yo también tengo un nuevo dueño.

Y entonces se desearon suerte en la vida.

Y todos vivieron felices y comieron perdices.

EL PERRO TRAVIESO

Había una vez un perro que se llamaba Wisci. Se escapaba todos los días y un día se perdió. Su dueño estaba preocupado y lo buscó por todas partes y no lo encontró.

Lo encontró otro dueño y se lo quedó. Pero el perro se sentía muy triste y fue a la casa de Jon, que era su dueño, y ya se sintió muy bien. Y el segundo dueño se compró otro perro.

Fin

CUENTOS PARA NIÑOS

EL PERRO DÁLMATA

Había una vez un perro que se llamaba Escai. Era un perro que le gustaba correr por la calle, dibujar, dormir y leer.

A las cinco de la tarde su dueño le llevó a pasear. El perro encontró a una perra como él, se miraron y se casaron.

EL PADRE Y LA CHICA

Érase una vez un padre que se llamaba Papá. Un día se fueron de vacaciones el padre y la hija a la playa. Cogieron conchas, se bañaron, jugaron al pilla pilla, hicieron castillos y se lo pasaron genial.

A las cuatro de la tarde volvieron a casa.

LA MADRE Y EL HIJO

Había una vez un niño que cuando su mamá le regalaba cosas las perdía. Una mañana le dijo:

– Vete a buscar todas las cosas que te he regalado.

Y le dice el niño a la madre:

– ¡Las he perdido todas, mamá!

– Pues muy mal. Vete a buscarlas.

Fue a buscarlas durante seis horas y no las encontró. Bajó y fue a decírselo a su mamá:

– No las he encontrado.

– ¿A qué voy y las encuentro todas?

Las encontró y le pegó. El niño aprendió que tiene que acordarse de donde están sus cosas.

EL PADRE Y EL BEBÉ

Había una vez un bebé que crecía y crecía y se volvió grande. Por las tardes estaba durmiendo el padre y el chico que había crecido le dice:

– Papá, ¿puedo ir a al parque?

Y le dice el padre:

– Sí puedes, pero ten cuidado.

Y se fue y el padre se durmió.

CONFLICTO RESUELTO

Erase que se era. Hace miles de años en una ciudad llamada Rondella la mayoría de la gente tenia el pelo negro como la noche y por cierto era muy agradable. Vivían en una ciudad con poquísimas cosas y se conformaban con lo que tenían y por su puesto estaban contentísimos de tener un mar.

Pero había otra ciudad llamada Rancha con la mayoría de gente de ojos azules como el cielo. Presumían de tener piscina pero lo que más rabia les daba era que ellos no tenían mar y los de la otra ciudad sí.

Pero un día los de la ciudad de Rancha pensaron que podían engañarles a los de la ciudad de Rondella diciéndoles que hacían un intercambio: ir ellos al mar de la ciudad de Rondella y los otros a la piscina. Luego cuando vayan los de la otra ciudad a la piscina se la cierran.

La gente de la ciudad de Rancha se lo dijo a la gente de la otra ciudad y lo aceptaron.

Pero cuando los de la ciudad de Rondella fueron a la piscina la habían cerrado y cuando se enteraron les dijeron a los de la otra ciudad:

-¿Porque habéis cerrado la piscina? Que nosotros os hemos dejado entrar al mar.

Y luego los de la ciudad de Rancha contestaron:

-Para que os fastidiéis.

Pero luego dijo el alcalde de Rondella:

-¿No es mejor que estemos todos en armonía?

Y los de la ciudad de Rancha contestaron:

-Pues también es verdad.

A partir de aquel día compartieron todo. Estuvieron en armonía y vivieron felices y comieron perdices.

LA TORTUGA Y LA PALOMA

Erase una vez una tortuga muy cansada de andar que se encontró con una paloma muy contenta porque podía volar. La Tortuga le pidió ayuda diciéndole:

-Señorita paloma, ¿me podría ayudar porque estoy muy cansada de tanto andar?

Pero la Paloma le ignoró. Y un día la Paloma perdió las alas tras haberse chocado en un cristal muy limpio y no podía volar. La paloma le pidió ayuda a un águila que pasaba volando tan feliz pero el águila no quiso.

Entonces la Tortuga exclamó:

-¡Si antes me habrías ayudado a lo mejor ahora el águila te habría ayudado a ti!

MORALEJA:

SI AYUDAS A LOS DEMÁS LUEGO LOS DEMÁS TE AYUDARÁN A TI.

EL PERRO FLACO

Erase una vez una cuadrilla de perros negros como la noche de raza mastín italiano. Todos con dueño menos uno llamado David. Entre ellos hicieron una apuesta: que el que más flaco estuviese en dos meses ganara un premio.

Pero a lo largo de un mes ningún perro podía aguantar de comer tan poco, excepto David que si aguantó por qué no tenia quien le diese de comer. Ya pasados los dos meses dijo:

-¡He ganado he ganado!

Pero los demás perros como no habían ganado le ignoraron diciéndole que no se acordaban de la apuesta pero en realidad sí. Entonces David no se sentía alegre con ellos y se mudó a vivir a un pueblo de Francia que fue donde vivía su antiguo dueño que le abandonó.

Las perros de allí eran muy majos pero había un problema que David no tenía para comer y sus amigos tan agradables le ayudaron a buscar al dueño. David estaba tan flaco que se le notaban todas las costillas, y ya cuando estaba a punto de morir un amigo suyo encontró a su dueño. Y llorando de alegría le dijo el dueño llamado Rafael abrazando a David:

-No sabes cuánto te he echado de menos. Me arrepentí mucho de haberte dejado tirado sin más. Por las noches no podía dormir, perdón David.

Lo mismo digo – dijo David también llorando de alegría- yo no tenía donde vivir ni tampoco nada para comer.

– No sabes cuanto lo siento- respondió Rafael.

David le dio las gracias a su amigo por haber encontrado a Rafael.

EL PERRO FLACO

En un pueblo llamado Ujué vivía Patxi. Patxi era un perro muy fuerte y muy grande. Su piel era negra como la noche y sus ojos azules como el cielo. Vivía con Antonio en un chalet de cuatro pisos. Patxi tenía una planta entera para el solo y también un jardín enorme y muy bonito con todo tipo de flores como: margaritas, rosas, geranios etc.

Un día cuando Patxi estaba durmiendo entraron unos hombres a robar o eso parecía. Patxi vio que llevaban un perro igual que él y se fue a la planta en la que estaba Antonio. Antonio dijo:

– Vete ya a dormir que mañana hay que madrugar.

Patxi así lo hizo y se fue a dormir.

Por la noche los ladrones se lo llevaron en un saco y dejaron al otro perro. Cuando llevaron a Patxi a su guarida se dieron una gran sorpresa. No era Patxi era un muñeco de porcelana parecido a él. Al día siguiente Antonio no se fijó y echo al verdadero Patxi y el otro perro se quedó en casa.

Patxi estuvo un montón de tiempo sin comer y se le veían hasta los huesos. No sabía que iba hacer y no podía estar así porque dormía en una caja de cartón y como llovía mucho y se mojaba pasaba un montón de frio. Un día una mujer llamada Vanesa le vio y dijo:

-¿Este no es el perro de Antonio?

Y así fue. Vanesa lo curó le dio de comer y volvió a tener el mismo cuerpo que antes. Vanesa se lo llevó y Patxi, Antonio y Andrés, el hermano de Patxi, vivieron felices.

EL LEÓN PEQUEÑO

HABIÁ UNA VEZ 3 LEONES QUE SE ENCONTRARON UN BALÓN EN EL JARDÍN.

COGIERON EL BALÓN   Y LO PINCHARON.

EL LEÓN PEQUEÑO FUE A LA CASA DE SU AMIGO PARA DARLE EL BALÓN.

  • ¿POR QUÉ ME DAS EL BALÓN PINCHADO?
  • PORQUE LO HEMOS PINCHADO SIN QUERER
  • NO PASA NADA PORQUE TENGO MUCHOS BALONES
  • ¿EN SERIO?
  • ¿ME PUEDO QUEDAR UNA NOCHE CONTIGO?

PASÓ LA NOCHE, HICIERON UNA FIESTA DE PIJAMAS Y A LA MAÑANA SIGUIENTE EL LEÓN SE FUE A SU CASA.