EL PERRO FLACO

Erase una vez una cuadrilla de perros negros como la noche de raza mastín italiano. Todos con dueño menos uno llamado David. Entre ellos hicieron una apuesta: que el que más flaco estuviese en dos meses ganara un premio.

Pero a lo largo de un mes ningún perro podía aguantar de comer tan poco, excepto David que si aguantó por qué no tenia quien le diese de comer. Ya pasados los dos meses dijo:

-¡He ganado he ganado!

Pero los demás perros como no habían ganado le ignoraron diciéndole que no se acordaban de la apuesta pero en realidad sí. Entonces David no se sentía alegre con ellos y se mudó a vivir a un pueblo de Francia que fue donde vivía su antiguo dueño que le abandonó.

Las perros de allí eran muy majos pero había un problema que David no tenía para comer y sus amigos tan agradables le ayudaron a buscar al dueño. David estaba tan flaco que se le notaban todas las costillas, y ya cuando estaba a punto de morir un amigo suyo encontró a su dueño. Y llorando de alegría le dijo el dueño llamado Rafael abrazando a David:

-No sabes cuánto te he echado de menos. Me arrepentí mucho de haberte dejado tirado sin más. Por las noches no podía dormir, perdón David.

Lo mismo digo – dijo David también llorando de alegría- yo no tenía donde vivir ni tampoco nada para comer.

– No sabes cuanto lo siento- respondió Rafael.

David le dio las gracias a su amigo por haber encontrado a Rafael.

EL PERRO FLACO

En un pueblo llamado Ujué vivía Patxi. Patxi era un perro muy fuerte y muy grande. Su piel era negra como la noche y sus ojos azules como el cielo. Vivía con Antonio en un chalet de cuatro pisos. Patxi tenía una planta entera para el solo y también un jardín enorme y muy bonito con todo tipo de flores como: margaritas, rosas, geranios etc.

Un día cuando Patxi estaba durmiendo entraron unos hombres a robar o eso parecía. Patxi vio que llevaban un perro igual que él y se fue a la planta en la que estaba Antonio. Antonio dijo:

– Vete ya a dormir que mañana hay que madrugar.

Patxi así lo hizo y se fue a dormir.

Por la noche los ladrones se lo llevaron en un saco y dejaron al otro perro. Cuando llevaron a Patxi a su guarida se dieron una gran sorpresa. No era Patxi era un muñeco de porcelana parecido a él. Al día siguiente Antonio no se fijó y echo al verdadero Patxi y el otro perro se quedó en casa.

Patxi estuvo un montón de tiempo sin comer y se le veían hasta los huesos. No sabía que iba hacer y no podía estar así porque dormía en una caja de cartón y como llovía mucho y se mojaba pasaba un montón de frio. Un día una mujer llamada Vanesa le vio y dijo:

-¿Este no es el perro de Antonio?

Y así fue. Vanesa lo curó le dio de comer y volvió a tener el mismo cuerpo que antes. Vanesa se lo llevó y Patxi, Antonio y Andrés, el hermano de Patxi, vivieron felices.

EL LEÓN PEQUEÑO

HABIÁ UNA VEZ 3 LEONES QUE SE ENCONTRARON UN BALÓN EN EL JARDÍN.

COGIERON EL BALÓN   Y LO PINCHARON.

EL LEÓN PEQUEÑO FUE A LA CASA DE SU AMIGO PARA DARLE EL BALÓN.

  • ¿POR QUÉ ME DAS EL BALÓN PINCHADO?
  • PORQUE LO HEMOS PINCHADO SIN QUERER
  • NO PASA NADA PORQUE TENGO MUCHOS BALONES
  • ¿EN SERIO?
  • ¿ME PUEDO QUEDAR UNA NOCHE CONTIGO?

PASÓ LA NOCHE, HICIERON UNA FIESTA DE PIJAMAS Y A LA MAÑANA SIGUIENTE EL LEÓN SE FUE A SU CASA.

EL CIRCO

Había una vez un rey y se tropezó con una piedrecita y había una montaña y tenía un libro mágico. Dentro del libro tenía una cuerda para escalar. Subió a la montaña y bajó en un ascensor. Lo pasó pipa. Soltó el libro y podía hacer muchas cosas. Bailó y tocó la guitarra y dijo chistes y estuvo cantando y riendo. Y al rey le encantó el circo.

El circo siempre ha estado lleno de gente y el rey ha ido siempre. Nunca ha estado vacío.

Colorín colorado este cuento se ha acabado.

EL CHICO ENVIDIOSO

El 3 de Abril de 2010 siglo 21 había un chico llamado Martín con 10 años muy listo y muy trabajador. Ese chico en los exámenes siempre sacaba sobresalientes. Tenía ojos azules como el cielo y pelo suave como la lana de oveja. Era alto y delgado.

Pero había otro chico llamado Javier con 12 años pelo rubio, ojos marrones, flaco y normal de altura. Era mucho menos trabajador que Martín y por eso tenía envidia y además decía: – Martín no es nada trabajador y su pelo es horroroso. Continuar leyendo

EL MONSTRUO ITHAQUA

Érase una vez un monstruo llamado Ithaqua con tres ojos, cuatro piernas y en cada pierna dos dedos muy peludos, dos orejas grandes, barba y bigote. También un ombligo y dos brazos y dos manos con ocho dedos cada una.
Este no era un monstruo cualquiera porque hace cinco años su familia le abandonó porque tenían problemas. Le acogió otra familia muy amable. El monstruo tenía siete años y no se acordaba de su antigua familia.

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