LA ROSA DEL DESIERTO

Había una vez una rosa llamada Rosalía. Vivía en el desierto. Era muy bella, roja como la sangre y blanca como la nieve. Estaba sola y se sentía triste porque no tenía amigos ni padres.

Un día a un arqueólogo que investigaba desiertos, le mandaron ir a investigar el desierto de Rosalía. Se llamaba Carlos, era alto y guapo. Tenía ojos azules y pelo negro, e llevaba un turbante por la cabeza y un traje corto.

Cuando ya estaba en el desierto, bajó de su helicóptero y fue a investigar. De repente a lo lejos Carlos vio a Rosalía y Rosalía grito:

¡Quien eres!.

Y Carlos contesto:

¡Soy un arqueólogo!.

Se aceró Carlos, vio Rosalía y dijo Rosalía:

– Ven y ayúdame, llévame a tu casa por favor .

Y Carlos contesto:

Vale.

Carlos intentó sacarle pero no podía. Una vez estiró muy fuerte y sin querer le rompió un pétalo , se empezó a deshidratar y entonces Carlos la sacó y corrió con Rosalía hacia el helicóptero. Ya allá puso en marcha el motor y no funcionaba. No tenia gasolina.

Carlos cogió una venda y curó a Rosalía . También cogió un bote de gasolina pequeño y lo echó al depósito. Después se marcharon a casa y vivieron felices.

 

 

LA ROSA MÁGICA DEL DESIERTO

Había una rosa mágica al lado de una charca en el desierto que concedía cualquier deseo a la gente que se le acercaba.

Un día toda la gente del pueblo fue a coger agua a la charca y de repente dijo una mujer:

– ¡Qué rosa más bonita! Quiero que haya más.

Y dijo la flor:

– Gracias. Tu deseo se concederá.

Toda la gente del pueblo se quedó impresionada mientras las rosas salían y cuando ya estaban listas la rosa dijo:

– Coged una para cada familia. Cualquier deseo que pidáis se hará realidad. ¡Ah! También dadle mucha agua para que sea más poderosa como yo.

Y así todo el pueblo fue feliz.

EL NIÑO Y LA ROSA

Erase que se era un niño llamado Pedro. Era alto, flaco, feo pero muy estudioso. Vivía con sus padres en Soria una ciudad preciosa de España.

Su deseo era viajar por el desierto montado en un camello y con sus padres. Sus padres le decían que el viaje valía mucho dinero y para poder ir necesitaban ahorrar. Además sus padres estaban en el paro y necesitaban un trabajo porque si no se iban a quedar pobres. Solamente disponían de dinero para vivir un año a no ser que encontrasen trabajo o pidieran limosna.

El padre José era vago pero dijo un día:

– Voy a pedir trabajo en la fábrica de embutidos de al lado porque está cerca y me gusta trabajar ahí. Bueno me voy a preguntar a ver si puedo trabajar ahí, adiós.

La mujer dice:

– Adiós, suerte.

El padre llegó a la fábrica de embutidos y le preguntó al jefe:

– ¿Puedo trabajar en esta fábrica?

El jefe contestó:

– De acuerdo, usted puede empezar a trabajar desde ahora.

El padre dijo:

– ¡Que contento estoy!¡ Ahora mismo voy a empezar!

Estuvieron todo el año preparando el viaje, mirando los sitios por donde iban a pasar, donde dormían, que ropa iban a llevarse, que coche iban a alquilar en Nuakchot y todo eso.

Al cabo de un año la familia tenía suficiente dinero para poder viajar. El padre cogió un vuelo para el 10 de septiembre con destino a Nuakchot. Pedro estaba súper contento.

Ya llegó el 8 de septiembre y muy contentos cogieron las maletas y se fueron al aeropuerto de Garray en Soria y se quedaron a dormir en un banco porque no tenían dinero para un hotel.

Ya llego el 10 Septiembre cuando Pedro y su familia subieron al avión y estaban casi todos los asientos ocupados.

Tras 4 horas de viaje llegaron a su de destino. Allí tenían un Mitsubishi Montero, verde como la hierba. El coche se lo había llevado un hombre de raza negra y con un turbante enrollado en la cabeza .

Se subieron en él y se fueron a ver el desierto; había muchas dunas grandes y muy picas. Mientras viajaban en el coche vieron una palmera muy alta al lado de una charca. Fueron allí y se pararon para beber agua porque estaban bastante desorientados , cansados y sedientos. No sabían para donde dirigirse.

Al lado de la charca encontraron una rosa deshidratada. Su color era marrón como la tierra. Se sorprendieron mucho. Pedro la cogió y la metió al agua para que no se secase y de repente la rosa dijo:

– Muchas gracias por salvarme la vida.

El niño dijo:

– ¡Esta rosa es mágica! ¡Habla nuestro idioma y es muy bonita!

Respondió la rosa:

-¿Os habéis perdido?

El niño dijo:

– Sí

Y ella preguntó:

– ¿Queréis que os indique como se va a un poblado?

La familia dijo:

– Te lo agradeceríamos mucho y te llevaríamos a nuestro jardín que está en Soria con un esplendido sol. Vivirás muy bien, muy feliz, rodeadada de insectos espléndidos.

La rosa les guió hasta el poblado. Una vez allí se la llevaron a España felices y contentos. La plantaron en su jardín. Vivió muy feliz. Colorín colorado este cuento se ha acabado.

¿Te ha gustado este cuento, Romaisa?

 

LA ROSA DEL DESIERTO

Érase una vez un hombre que decidió ir al desierto con su camello. Le costó horas y horas hasta que llegaron. Fueron caminando por el desierto y de repente se encontraron una rosa roja como la sangre. Y esa rosa era especial porque les dijo:

– Por favor señor, ¿me podrías regar cada día porque me estoy secando y por las noches paso mucho frio?

El señor, llamado Félix, le dijo:

– ¿Tú eres una rosa especial, verdad?

Y la rosa le contesto que sí.

– Cuando me vaya a mi pueblo llamado Carcastillo,  te cogeré y estarás caliente por el día, estarás fresca por la noche y no estarás sola ni yo solo.

Pasaron días y días hasta que llegaron a casa de Félix y vivieron juntos, frescos y felices y comieron perdices.

LA CHICA LISTA

Sarina   es una chica lista y alta que tiene 9 años y vive en Sudán con su padre Mufasa, su madre Kinaca   y su hermana Sara.

Un día mientras Sarina y su hermana se comían una magdalena con té en el salón, pensaban en que todas las gentes cagaban en el campo y eso es super malo. Entonces de repente Sarina y Sara pensaron lo mismo y dijeron:

– ¡ Ya sé,   llamemos 009 578 106 y les decimos que vengan a poner las tuberías y así no nos pondremos enfermos! ¡Yupi! Choca los 5(plas).

Llamaron al número y vinieron a poner los baños pero… antes de hacerlo buscaron el agua y después la guardaron en el depósito.

Cuando pasó 1 hora llamaron a una empresa de tuberías de Libia y las trajeron. Después de poner las tuberías instalaron todos los baños y no se pusieron malos nunca más.

  

LOS ESQUIADORES

Gorka está esquiando.

El 10 de enero de 2015 un grupo de cinco esquiadores se fueron a pasar las vacaciones a Candanchú. Uno  se llamaba Juan, otro Marcos, otro Lucas y los otros dos Pedro y Gorka. Estaban en la  casa rural de Candanchú y dijo Gorka:

-¿Vamos a esquiar a la pista grande III? Es la más difícil de bajar.

– Vale,  coged los esquíes y las botas que nos vamos.

Ya en la pista de esquí vieron que hacia sol, la nieve estaba dura  y hacía un poco de frio. Ya estaban arriba, el primero en tirarse fue Pedro, después Lucas, seguido Marcos, Juan y el último Gorka,  estaban Pedro, Lucas, Juan y Marcos abajo y Gorka estaba bajando y  de repente vio una mancha negra e intentó frenarse pero no le dio tiempo. Como lo negro era grasa de las cadenas del telesilla,  los esquíes se resbalaron, perdió el equilibrio y se cayó a una velocidad rapidísima. Se pegó en el muslo derecho y le dolía mucho el fémur. Empezó a gritar y los camilleros le oyeron y subieron andando porque no podía acceder en camioneta y el helicóptero estaba a una hora de la pista de esquí. Los médicos le miraron donde Gorka les decía, y dijo un médico:

– Parece que se te ha roto el fémur.

Le montaron a Gorka en la camilla y poco a poco le bajaron al bar. Esperaron una hora y llego el helicóptero y le montaron. Llegó al hospital General San Jorge en Huesca. Ya pasada una semana le explicaron a Gorka que se le había roto el fémur y estaría en el hospital un año entero. Pasado el año los médicos le mandaron a casa. En su casa hacía gimnasia todos los días y se iba a Ejea de los Caballeros a rehabilitación.  Cuando paso un año les llamó a sus cuatro amigos para volver  a ir a esquiar a Candanchú. Quedaron en el bar de la pista de esquí. Ya estaban allí los cinco amigos, empezaron a esquiar en la pista grande III. Lo primero que hizo fue fijarse haber si había grasa no había. Empezó a tirarse y no le pasó nada a nadie. Bajaron muchas veces mas vivieron felices y comieron perdices en el bar de la pista de esquí.

EL CHICO QUE QUERÍA UNA PELOTA

El verano pasado un chico pobre vivía con sus padres  en una casa vieja.  La puerta era pequeña pero tenía un salón muy grande y muy bonito. El chico tenía el pelo castaño, los ojos azules, su nariz era pequeña y bonita y su boca grande.  Llevaba una ropa vieja y unas zapatillas muy chulas.

Un día el chico salió de casa  y a lo que iba andando por la calle vio una tienda. La tienda era grande, alta y con muchas cosas. Vio una cosa que le gusto mucho. Volvió corriendo a casa y les pidió a sus padres un euro. Se lo dieron y volvió corriendo a la tienda. Cuando llegó,  miró la etiqueta y valía 20 euros,  y pensó: “¿Qué   tal si le ayudo a alguien?  Así conseguiré dinero”.

Al  volver  a casa vio a un abuelo de unos 80 años decir algo. Así que se acercó a él y le preguntó haber que quería. El abuelo le dijo que necesitaba que su huerto estuviera bien cuidado.  El niño se puso muy contento y le dijo:

– Yo te cuidaré el huerto pero cada día me tienes que dar  dos euros.

El abuelo respondió:

– Vale, pero tienes que estar todo el verano trabajando.

Estuvo hasta el 21 de septiembre y ese día  paró y consiguió  mucho dinero. Volvió a casa   y les dijo a sus padres que no se iba a gastar el dinero en una pelota que se lo iba a guardar para comprar comida y vivió feliz y comió perdiz.

EL VAQUERO PABLO

Como  me lo contaron te lo cuento.

Era un día precioso de  primavera,  los  arboles estaban llenos de  flores,  el  suelo  de hierba luminosa y con margaritas. Pablo  vivía  en  ese  paisaje en una casa grande y bonita. El  vaquero  Pablo era  muy  amable  con todos sus vecinos. Les daba leche porque  tenía gallinas,  vacas y  caballos.

Un  día el vaquero  dejó la puerta abierta del establo de los caballos,  se escapó  su caballo blanco con lunares negros,  en la noche.  Al  día siguiente no encontró al  caballo y  le buscó hasta  que  anocheció. Pasaron semanas y apareció el  caballo y Pablo,  el vaquero,  se puso contento y vivieron  felices para siempre.

 

IVÁN Y SUS AMIGOS

Hace mucho tiempo en el año 2014 había un chico muy listo llamado Iván. Sus amigos estaban deseando engañarle para que la gente pensara que eran más listos que él,  pero no lo eran. Siempre querían hacerlo pero nunca lo conseguían hasta que un día le engañaron e Iván se enfadó mucho. Sus amigos se sintieron mal, le pidieron perdón y ya no volvieron a enfadarse más y vivieron felices y comieron perdices.

ELLONISUSAMIGOS

HABÍA UNA VEZ UN LEÓN QUE IBA ANDANDO POR LA SELVA Y SE ENCONTRÓ CON UN TIGRE. HABÍA ÁRBOLES Y EL SOL LE PEGÓ A LA CARA AL LEÓN.

EL LEÓN Y EL TIGRE SE HICIERON AMIGOS Y FUERON A OTRA SELVA Y CUANDO IBAN  SE ENCONTRARON CON UN ELEFANTE Y LES DIJO EL ELEFANTE:

– ¿PUEDO SER VUESTRO AMIGO?

– ¡PUES CLARO!

SE HICIERON TODOS LOS DE LA SELVA AMIGOS Y COLORÍN COLORADO ESTE CUENTO SE HA ACABADO.

 

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