EL FONTANERO Y LA LAGARTIJA

Había una vez un fontanero llamado Pedro. Era alto, feo, le pasaban muchas desgracias. Vivía en un chalet a las afuera de Olite, un pequeño pueblo de Navarra, con su mujer y sus dos hijos.

Un jueves por la mañana le sonó el teléfono. Lo cogió. Era una anciana de Olite que le dijo si podía acudir a su casa para desatascarle una tubería de la fregadera, Pedro le dijo que en diez o veinte minutos estaría allí.

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EL MENDIGO Y EL SILLÓN

Una vez en un pueblo llamado Tafalla vivía un pobre mendigo que no tenía familia. El mendigo se llamaba Miguel y tenía unos 35 o 36 años. Vivía en la calle al lado de unos contenedores. Un precioso día vino un mujer que le dejó un sillón muy bonito de piel de oveja. Miguel se arrodilló ante sus piernas y le dijo:

– Muchas gracias señora. Continuar leyendo

UN MONSTRUO EN MIS SUEÑOS

Un día por la noche yo estaba viendo una peli titulada “ Un monstruo viene a verme”. Cuando terminó la película, a las 12:05 me fui a la cama. Metí un pie en la cama y me dormí. Entré en un sueño muy raro. Iba andando por mi casa cuando se me apareció un monstruo verde, con unos pies muy largos. Su aspecto era terrorífico. Cuando lo vi eché a correr hacia el cuarto de mis padres y les dije:

¡Hay un monstruo! Continuar leyendo

TANA Y ÁNGELA

Hace mucho tiempo en Villanube vivía una flor llamada Tana. Era roja como la sangre y muy fea. También era egoísta y muy envidiosa. Tana tenia una amiga llamada Angela, era una nube muy guapa y muy, muy simpática. Siempre quedaban las dos en el jardín de Tana.

El jardín era enorme y muy bonito, también vivía un árbol llamado Antonio que era muy majo. Un día Angela fue al jardín y se encontró con Tana durmiendo. Angela la despertó y Tana le dijo: Continuar leyendo

LA FLOR Y LA NUBE

Érase una vez en un jardín donde vivía una flor con el rabo verde como la hierba, los pétalos rosas, y su cara amarilla. Era muy simpática y estaba casi siempre feliz. Tenía una amiga que era una nube blanca como la nieve y muy bonita. Eran las dos muy amigas. Y encima la nube iba todos los días a visitarla y a regarla hasta que un día la flor se enfadó porque la nube no le regó y al siguiente la flor le echo la bronca y la nube le dijo: “¡Encima que yo tengo que venir nodos los días a visitarte y a regarte me echas la bronca!”

Y la flor le dijo:”¡Pues vete de aquí para siempre!” Continuar leyendo