UN MONSTRUO EN MIS SUEÑOS

Un día por la noche yo estaba viendo una peli titulada “ Un monstruo viene a verme”. Cuando terminó la película, a las 12:05 me fui a la cama. Metí un pie en la cama y me dormí. Entré en un sueño muy raro. Iba andando por mi casa cuando se me apareció un monstruo verde, con unos pies muy largos. Su aspecto era terrorífico. Cuando lo vi eché a correr hacia el cuarto de mis padres y les dije:

¡Hay un monstruo! Continuar leyendo

TANA Y ÁNGELA

Hace mucho tiempo en Villanube vivía una flor llamada Tana. Era roja como la sangre y muy fea. También era egoísta y muy envidiosa. Tana tenia una amiga llamada Angela, era una nube muy guapa y muy, muy simpática. Siempre quedaban las dos en el jardín de Tana.

El jardín era enorme y muy bonito, también vivía un árbol llamado Antonio que era muy majo. Un día Angela fue al jardín y se encontró con Tana durmiendo. Angela la despertó y Tana le dijo: Continuar leyendo

LA FLOR Y LA NUBE

Érase una vez en un jardín donde vivía una flor con el rabo verde como la hierba, los pétalos rosas, y su cara amarilla. Era muy simpática y estaba casi siempre feliz. Tenía una amiga que era una nube blanca como la nieve y muy bonita. Eran las dos muy amigas. Y encima la nube iba todos los días a visitarla y a regarla hasta que un día la flor se enfadó porque la nube no le regó y al siguiente la flor le echo la bronca y la nube le dijo: “¡Encima que yo tengo que venir nodos los días a visitarte y a regarte me echas la bronca!”

Y la flor le dijo:”¡Pues vete de aquí para siempre!” Continuar leyendo

LA ROSA DEL DESIERTO

Érase una vez un hombre que decidió ir al desierto con su camello. Le costó horas y horas hasta que llegaron. Fueron caminando por el desierto y de repente se encontraron una rosa roja como la sangre. Y esa rosa era especial porque les dijo:

– Por favor señor, ¿me podrías regar cada día porque me estoy secando y por las noches paso mucho frio?

El señor, llamado Félix, le dijo:

– ¿Tú eres una rosa especial, verdad?

Y la rosa le contesto que sí.

– Cuando me vaya a mi pueblo llamado Carcastillo,  te cogeré y estarás caliente por el día, estarás fresca por la noche y no estarás sola ni yo solo.

Pasaron días y días hasta que llegaron a casa de Félix y vivieron juntos, frescos y felices y comieron perdices.

LA CHICA LISTA

Sarina   es una chica lista y alta que tiene 9 años y vive en Sudán con su padre Mufasa, su madre Kinaca   y su hermana Sara.

Un día mientras Sarina y su hermana se comían una magdalena con té en el salón, pensaban en que todas las gentes cagaban en el campo y eso es super malo. Entonces de repente Sarina y Sara pensaron lo mismo y dijeron:

– ¡ Ya sé,   llamemos 009 578 106 y les decimos que vengan a poner las tuberías y así no nos pondremos enfermos! ¡Yupi! Choca los 5(plas).

Llamaron al número y vinieron a poner los baños pero… antes de hacerlo buscaron el agua y después la guardaron en el depósito.

Cuando pasó 1 hora llamaron a una empresa de tuberías de Libia y las trajeron. Después de poner las tuberías instalaron todos los baños y no se pusieron malos nunca más.

  

LOS ESQUIADORES

Gorka está esquiando.

El 10 de enero de 2015 un grupo de cinco esquiadores se fueron a pasar las vacaciones a Candanchú. Uno  se llamaba Juan, otro Marcos, otro Lucas y los otros dos Pedro y Gorka. Estaban en la  casa rural de Candanchú y dijo Gorka:

-¿Vamos a esquiar a la pista grande III? Es la más difícil de bajar.

– Vale,  coged los esquíes y las botas que nos vamos.

Ya en la pista de esquí vieron que hacia sol, la nieve estaba dura  y hacía un poco de frio. Ya estaban arriba, el primero en tirarse fue Pedro, después Lucas, seguido Marcos, Juan y el último Gorka,  estaban Pedro, Lucas, Juan y Marcos abajo y Gorka estaba bajando y  de repente vio una mancha negra e intentó frenarse pero no le dio tiempo. Como lo negro era grasa de las cadenas del telesilla,  los esquíes se resbalaron, perdió el equilibrio y se cayó a una velocidad rapidísima. Se pegó en el muslo derecho y le dolía mucho el fémur. Empezó a gritar y los camilleros le oyeron y subieron andando porque no podía acceder en camioneta y el helicóptero estaba a una hora de la pista de esquí. Los médicos le miraron donde Gorka les decía, y dijo un médico:

– Parece que se te ha roto el fémur.

Le montaron a Gorka en la camilla y poco a poco le bajaron al bar. Esperaron una hora y llego el helicóptero y le montaron. Llegó al hospital General San Jorge en Huesca. Ya pasada una semana le explicaron a Gorka que se le había roto el fémur y estaría en el hospital un año entero. Pasado el año los médicos le mandaron a casa. En su casa hacía gimnasia todos los días y se iba a Ejea de los Caballeros a rehabilitación.  Cuando paso un año les llamó a sus cuatro amigos para volver  a ir a esquiar a Candanchú. Quedaron en el bar de la pista de esquí. Ya estaban allí los cinco amigos, empezaron a esquiar en la pista grande III. Lo primero que hizo fue fijarse haber si había grasa no había. Empezó a tirarse y no le pasó nada a nadie. Bajaron muchas veces mas vivieron felices y comieron perdices en el bar de la pista de esquí.

EL CHICO QUE QUERÍA UNA PELOTA

El verano pasado un chico pobre vivía con sus padres  en una casa vieja.  La puerta era pequeña pero tenía un salón muy grande y muy bonito. El chico tenía el pelo castaño, los ojos azules, su nariz era pequeña y bonita y su boca grande.  Llevaba una ropa vieja y unas zapatillas muy chulas.

Un día el chico salió de casa  y a lo que iba andando por la calle vio una tienda. La tienda era grande, alta y con muchas cosas. Vio una cosa que le gusto mucho. Volvió corriendo a casa y les pidió a sus padres un euro. Se lo dieron y volvió corriendo a la tienda. Cuando llegó,  miró la etiqueta y valía 20 euros,  y pensó: “¿Qué   tal si le ayudo a alguien?  Así conseguiré dinero”.

Al  volver  a casa vio a un abuelo de unos 80 años decir algo. Así que se acercó a él y le preguntó haber que quería. El abuelo le dijo que necesitaba que su huerto estuviera bien cuidado.  El niño se puso muy contento y le dijo:

– Yo te cuidaré el huerto pero cada día me tienes que dar  dos euros.

El abuelo respondió:

– Vale, pero tienes que estar todo el verano trabajando.

Estuvo hasta el 21 de septiembre y ese día  paró y consiguió  mucho dinero. Volvió a casa   y les dijo a sus padres que no se iba a gastar el dinero en una pelota que se lo iba a guardar para comprar comida y vivió feliz y comió perdiz.