Érase una vez dos cipreses muy pequeños que vivían en dos bonitas macetas de la escuela de Ujué. Los dos cipreses crecían con muchos cuidados de sus dueños los alumnos de la escuela, los regaban frecuentemente tampoco como para ahogarlos. Los cipreses crecieron muy bien sobre todo en estos últimos 252 días de vida porque están felices ya que van a vivir en el campo con todos sus familiares. El ciprés más alto ha crecido 23 cm en los 252 días y el ciprés pequeño 21 cm en el mismo tiempo. El ciprés grande crece diariamente 0,93 mm y el pequeño crece 0,87 mm. Yo pienso que si siguen igual de alimentados crecerán siempre a ese ritmo.
Su nuevo dueño está muy contento de poder replantar de nuevo unos árboles tan pequeños en Garate, Redondiaga. De mayor cada vez que pasemos con nuestros hijos por ahí les podremos decir que esos árboles los cuidamos cuando eran muy pequeños.