RELATOS BREVES

Los vulcanólogos

Había una vez unos niños llamados Lucas y Alex. Estudiaban los volcanes, habían ido al Etna, Chimborazo, Kilimanjaro, Purace, etc  El padre del Lucas que era vulcanólogo se había muerto porque una vez fue a estudiar un volcán,  le pilló un poco la lava y tenia muchos quemazos. Al funeral fueron 200 personas.
Otro día fueron a estudiar Lucas y Alex un volcán. Mientras subían erupcionó y echaron a correr muy de prisa, y asustados. No les pilló la lava. Y a partir de aquel día no fueron más a los volcanes.

El niño que hacía mal la tarea

Había una vez un niño que se llamaba Alex y en la escuela sacaba malas notas. Su madre le castigó un mes sin el balón, raqueta, bici, pelota etc…. Cada vez sacaba mejores notas y llegó un día que fue a la universidad y fue feliz.

El perro

Había una vez un hombre que tenía un perro que para él no cazaba muy bien. Una mañana de verano su amo le despachó y le echó comida en   un monte. Llegó un hombre montado en su tractor, cogió al perro y se lo llevó a casa. El hombre   estaba muy contento porque tenía un perro.

 La gallina Juanita

Había una vez una gallina que se llamaba Juanita. Una mañana se le rompió un ala cuando se despertó.

Juanita le llamó a su madre y le dijo:

– Mamá, se me ha roto un ala.

– Ya te llevaré al veterinario.

Fue al veterinario, llamó a la puerta, le abrió el veterinario y le dijo:

– Buenos días

– Se me ha roto un ala

– Yo te curaré. Siéntate en esa camilla

El veterinario le dijo que le pondría otra ala y dijo Juanita que si.

–  Ya te puedes ir y cuando te llame te pondré el ala.

Juanita se fue a casa con su mamá y dentro de un poco le llamó el veterinario y la gallina fue, le puso un ala nueva y le dijo:

– Hasta dentro de dos meses no puedes volar.

Se fue a casa y vivieron felices.

La cuchara y el tenedor

Había una vez una cuchara y un tenedor que vivían en una casa y no les usaban sus dueños. Un día  dijo el tenedor: “Yo quiero ser cuchara”. Después dijo la cuchara: “Yo quiero ser tenedor”.

Apareció un payaso con una peluca azul y una nariz roja que les preguntó que problema tenían. Se lo contaron y el payaso intentó ayudarles pero como no era mago no lo consiguió.

 

 

 

 

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