EL ARREPENTIMIENTO DE CROQUI

En una casita de los Alpes vivía una familia numerosa. Su jardín trasero lo habían convertido en una granjita donde vivía un cerdito cuyo apodo era Croqui. Croqui era muy flaco pues sólo  comía un poco de carne al día.
Al amanecer de un martes de febrero decidió escapar porque su dueño no le dejaba salir de casa. Croqui se metió en un bosque muy frondoso. Cuando lo atravesó encontró una granja al aire libre y vio a un granjero acariciando a su caballo. En la siguiente granja que encontró vio a un amigo de la mili jugando con su dueño. En ese momento, Croqui no aguantó más, se arrepintió y volvió a casa rápidamente para pedirle perdón a su dueño por haberse escapado. Su dueño le perdonó pues no sabía lo que decía. Croqui le agradeció a su dueño haberle perdonado y jamás volvió a escapar.

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