EL ANILLO ROBADO

Henry y Susan eran dos hermanos que vivían en un pequeño pueblo de Inglaterra. Henry tenía diez años y su hermana Susan ocho. Los dos se llevaban muy bien. Casi nunca pelaban, no se enfadaban el uno con el otro y siempre se ayudaban. Todos los días, al salir del colegio, Henry esperaba a su hermana para ir juntos a casa para comer. Un día, mientras los dos se dirigían a su casa vieron un cartel pegado sobre  una farola y como tenía las letras tan grandes y llamativas, decidieron  leerlo. El cartel decía:

Dos ladrones han robado un anillo de la familia más rica de Inglaterra y lo han escondido. Este anillo tiene un valor incalculable. Los dueños ofrecen una recompensa de 10.000 libras para quien lo encuentre. Por favor si lo hallan o si saben alguna pista de donde está vayan cuanto antes a la casa de la familia. Gracias”

Los niños arrancaron el papel y se lo llevaron a casa. Cuando llegaron se lo enseñaron a su padre y Henry le decía a su padre que si encontraban el anillo podrían ser ricos, tener todo lo que les faltaba, pero su padre le decía que la posibilidad de encontrar el anillo era una entre un millón y que mucha gente se pondría a buscarlo porque todos necesitan ese dinero. El padre les dijo que no insistieran más porque no iban a encontrarlo.

Después de comer los niños fueron al colegio y mientras esperaban para entrar siguieron dándole vueltas al asunto del anillo. Sonó el timbre y los dos hermanos se fueron cada uno a su clase. Mientras Henry estaba en clase, pensaba como encontrar el anillo, si fuera un ladrón donde escondería un anillo tan valioso. Al día siguiente ya era sábado. Henry despertó a su hermana y les dijo a sus padres que se iban al campo con sus amigos a jugar y que volverían para la hora de comer. Los padres de Henry y Susan no pusieron ninguna pega. Antes de marcharse los dos niños cogieron unas palas del garaje por si surgía alguna pista para encontrar el anillo porque cabía la posibilidad de que lo hubieran enterrado. Mientras todos sus amigos se diviertían Henry estaba sentado en un banco pensando en el anillo.

De repente unos hombres vestidos de negro y con unas palas pasaron delante de Henry. Estas dos personas iban diciendo que estaba muy bien escondido, que esconderlo debajo de la gran R había sido una gran idea, que seguramente nadie lo encontraría allí. Henry, al oír esto, empezó a pensar donde estaría la gran R y qué habrían escondido debajo esos hombres. En ese momento se le encendió la bombilla y entendió todo. La familia a la que habían robado el anillo era la familia Robinson. Los Robinson, al ser la familia más rica de Inglaterra, tienen la primera inicial de su apellido colocada en el monte donde los niños van a jugar. También comprendió que lo que habían escondido era el anillo y que esos dos hombres vestidos de negro eran los ladrones.

Henry cogió a Susan de la mano y se fueron directamente a la gran R. Henry le explicó todo a su hermana y enseguida se pusieron a excavar. Pasados diez minutos, Susan encontró un pequeño cofre. Lo abrió y vieron un anillo de oro con un diamante en el medio. Los dos hermanos se pusieron muy contentos y se fueron rápidamente a su casa. Muy deprisa le explicaron todo a sus padres y todos se dirigieron hacía la casa de los Robinson. Cuando llegaron les abrió la puerta un mayordomo que les preguntó quienes eran. El padre de Henry y Susan le explicó todo y enseguida les dejo pasar. En el gigantesco salón de la familia estaban el señor y la señora Robinson y sus dos hijos: Peter y Eli. La señora Robinson, al ver el anillo, fue corriendo hasta donde estaba la familia de Henry y les agradeció mucho todo lo que habían hecho por encontrarlo. El señor Robinson les entregó el cheque prometido y les deseó que todo les fuera muy bien porque eran una familia muy generosa. Después de eso la familia de Henry vivió feliz y contenta.  

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