EL FONTANERO Y LA LAGARTIJA

Había una vez un fontanero llamado Pedro. Era alto, feo, le pasaban muchas desgracias. Vivía en un chalet a las afuera de Olite, un pequeño pueblo de Navarra, con su mujer y sus dos hijos.

Un jueves por la mañana le sonó el teléfono. Lo cogió. Era una anciana de Olite que le dijo si podía acudir a su casa para desatascarle una tubería de la fregadera, Pedro le dijo que en diez o veinte minutos estaría allí.

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EL MENDIGO Y EL SILLÓN

Una vez en un pueblo llamado Tafalla vivía un pobre mendigo que no tenía familia. El mendigo se llamaba Miguel y tenía unos 35 o 36 años. Vivía en la calle al lado de unos contenedores. Un precioso día vino un mujer que le dejó un sillón muy bonito de piel de oveja. Miguel se arrodilló ante sus piernas y le dijo:

– Muchas gracias señora. Continuar leyendo