EL PERRO DE MI VECINO

Hace tres años en la casa del vecino había un perro. Era un dálmata llamado Blelo. Era pequeño y amable. Su dueño Bollo era pequeño pero majo.

Un día estaba jugando con la pelota y se me cayó pero dije:

-Le iré a pedir la pelota al vecino. Será pan comido.

Pero cuando fui a hacerlo el dueño no estaba. Y si el perro no está con su dueño no quiere que nadie esté con él. Así que se lo dije a mis padres y me dijeron que ya me lo daría Bollo cuando volviera.

Así que me fui a mi cuarto y me puse a jugar. Al pasar un rato oí un ladrido y vi a Blelo con su dueño. Sin dudarlo un momento fui a pedírsela pero me dijo que había desaparecido porque el perro la acababa de tirar a la carretera.

Entonces subí a mi cuarto y me sorprendí al ver un collar muy bonito al lado de mi muñeca. Me lo puse y sentí un cosquilleo en mi cuerpo y de repente me convertí en una súper-heroína. Tenía un antifaz rosa, una capa azul, una camiseta de tonos morados, una falda roja y unas botas marrones.

Salí de mi habitación y fui a buscar la pelota y la encontré debajo de un coche. A partir de aquel día pude salvar a la gente y encontrar sus cosas. Y eso es lo más emocionante que me ha pasado en mi vida.

EL PERRO DEL VECINO

Había una vez un perro que estaba todo el rato ladrando. Había un niño que oía los ladridos del perro y un día estaba jugando con una pelota y se le cayó la pelota al jardín donde estaba el perro salchicha.

El niño se asustó porque pensaba que el perro era gigante. Luego el niño no se atrevía a pasar al jardín porque oía ladridos terribles. Por eso se asustaba el niño. Pero no eran ladridos del perro, eran de una cámara que grababa todo. Por eso el niño se asustaba y el cartero no dejaba las cartas en el buzón.

Un día su vecino le dijo al dueño del perro que no gritara más el perro, que nos molesta. Y le hizo caso.

Fin

¿TIENEN LAS PIEDRAS HIERRO?

He cogido una brújula y varias piedra para ver si tienen hierro. Si contienen hierro se nota porque la aguja se mueve mucho y si no contiene la aguja se mueve menos. Algunas tenían hierro pero la mayoría no. De todas las que he comprobado sólo 2 tenían hierro que eran :

. La piedra rojiza

. La piedra pesada y negra

No tenían:

. La arenisca

. La pumita

. La de sílice y cuarzo

Os dejo fotos de las piedras que he estudiado.

PIEDRA DE ARENISCA
PIEDRA DE CUARZO
PIEDRA QUE CONTIENE CUARZO Y ALGO DE HIERRO
PIEDRA ROJIZA
PUMITA
PIEDRA QUE CONTIENE HIERRO
CONGLOMERADO PORQUE CONTIENE DIFERENTES PIEDRAS

PLANTAMOS EN EL HUERTO

ESTAMOS SUJETANDO LOS PLÁSTICOS PORQUE SE LOS LLEVÓ EL VIENTO DESPUÉS DE LA PLANTACIÓN

El lunes, 3 de junio, hemos  ido  al  huerto  y  hemos  plantado frutas y verduras a las 9:10 horas.

Hemos plantado: 6 plantas de tomate, 4 de fresones, 2 de guindillas, 4 de pimientos, 2 de sandías, 2 de melones, 2 de calabazas, 3 de pepinos, 4 de calabacines y 25 cebollas.

Y  por   todo  hemos pagado   19,90  euros.

Tuvimos que hacer  parejas de dos en dos para trabajar. Cada pareja llevaba un plantador.  

Hicimos agujeros en el plástico y después plantamos  dentro  de  los  agujeros.

Nos ayudaron a desbrozar el huerto, a labrarlo y a poner los plásticos Ismael Ibáñez, Javier Valencia y Jon Ayesa.

EL PERRO DE MI VECINO

Hace 2 años tenía un vecino llamado Arturo, con pelo negro como la noche, alto y con ojos azules como el cielo que tenía un perro llamado Roki. Roki Era flaco con mucho pelo, con ojos verdes como la hierba, pequeño, blanco como la nieve y muy alucinante, porque sabía hablar, andar a dos patas, jugar al rugby, al baloncesto, andar en bicicleta etc. También sabía hacer malabares pero su dueño no tenía ni idea de que Roki sabía hacer todo eso porque Roki lo hacía a escondidas porque el sabía que su dueño quería tener un perro normal porque todos los perros que había tenido no eran muy normales.

Pero un día Arturo se enteró de todo porque le pilló haciendo malabares de pie en el jardín y le despachó de casa.

Pero un día otro chico llamado Matías le acogió en su casa. Matías era bajo, pelirrojo y con ojos marrones como la madera.

Matías alucinó con todo lo que sabía hacer Roki y lo llevó a museos, a circos etc.

Y con eso ganaba millones de euros.

Roki estaba muy a gusto con su nuevo dueño. Y un día se encontró con Arturo Y Arturo le dijo a Roki:

– Perdón por haberte echado de casa pero es que yo ahora ya tengo otro perro, no puedo acogerte de nuevo.

Y luego dijo Roki:

No pasa nada yo también tengo un nuevo dueño.

Y entonces se desearon suerte en la vida.

Y todos vivieron felices y comieron perdices.

EL PERRO TRAVIESO

Había una vez un perro que se llamaba Wisci. Se escapaba todos los días y un día se perdió. Su dueño estaba preocupado y lo buscó por todas partes y no lo encontró.

Lo encontró otro dueño y se lo quedó. Pero el perro se sentía muy triste y fue a la casa de Jon, que era su dueño, y ya se sintió muy bien. Y el segundo dueño se compró otro perro.

Fin

¡NUESTRO NOGAL TIENE NUECES!

AQUÍ ESTÁN LAS NUECES DEL NOGAL TODAVÍA PEQUEÑAS.

ÉSTE ES NUESTRO NOGAL

Hace siete años plantamos un Nogal que ahora ya tiene muchas nueces porque ya es muy grande.

El nogal mide de perímetro del tronco, aproximadamente: 240 cm.

De radio: 40 cm.

De altura 3,24 m.

Y de diámetro mide 80cm.

Y este año ya se podrá coger nueces.

CUENTOS PARA NIÑOS

EL PERRO DÁLMATA

Había una vez un perro que se llamaba Escai. Era un perro que le gustaba correr por la calle, dibujar, dormir y leer.

A las cinco de la tarde su dueño le llevó a pasear. El perro encontró a una perra como él, se miraron y se casaron.

EL PADRE Y LA CHICA

Érase una vez un padre que se llamaba Papá. Un día se fueron de vacaciones el padre y la hija a la playa. Cogieron conchas, se bañaron, jugaron al pilla pilla, hicieron castillos y se lo pasaron genial.

A las cuatro de la tarde volvieron a casa.

LA MADRE Y EL HIJO

Había una vez un niño que cuando su mamá le regalaba cosas las perdía. Una mañana le dijo:

– Vete a buscar todas las cosas que te he regalado.

Y le dice el niño a la madre:

– ¡Las he perdido todas, mamá!

– Pues muy mal. Vete a buscarlas.

Fue a buscarlas durante seis horas y no las encontró. Bajó y fue a decírselo a su mamá:

– No las he encontrado.

– ¿A qué voy y las encuentro todas?

Las encontró y le pegó. El niño aprendió que tiene que acordarse de donde están sus cosas.

EL PADRE Y EL BEBÉ

Había una vez un bebé que crecía y crecía y se volvió grande. Por las tardes estaba durmiendo el padre y el chico que había crecido le dice:

– Papá, ¿puedo ir a al parque?

Y le dice el padre:

– Sí puedes, pero ten cuidado.

Y se fue y el padre se durmió.