RADIO UJUÉ – UXUE IRRATIA

IÑIGO PRESENTA EL PROGRAMA DE RADIO. FOTOGRAFÍA DE ALBERTO JURÍO

IÑIGO PRESENTA EL PROGRAMA DE RADIO.
FOTOGRAFÍA DE ALBERTO JURÍO

El alumnado de la escuela  explicó el 22 de junio  a  la comunidad educativo del centro  el proceso desarrollado para elaborar su primer programa de radio que se puede escuchar pinchando en este reproductor de audio.

El mismo 22 de junio, a las 12:30,   un resumen del programa de radio  escolar y una entrevista a la profesora tutora fueron  emitidos por la Cadena Ser de Tafalla.

Pinchando en el siguiente reproductor de audio se puede escuchar,  en su integridad,  el programa de la Cadena Ser.

NACEN LOS POLLITOS

El día 19 de mayo Esther trajo a la escuela unos cuantos huevos que le dieron Rubén Sanchez, Ahmed Hajii y Javier Jiménez. Los metimos en una incubadora que nos dejó Xabier Ojer, un chico de Tafalla que es aficionado a los animales.

Al pasar 14 días, comprobamos con el ovoscopio, si los huevos estaban fecundados y de 23,  13 habían estaban sin fecundar y dos, los matamos sin querer. Cuando rompimos el huevo salió el vitelo, que es de lo que se alimenta el pollo cuando está dentro del huevo, y también salió el pollo muerto que estaba a medio hacer y movía el pico.

ASÍ ESTABA EL POLLITO A LOS 14 DÍAS.

Cuatro  días después de lo sucedido, elevamos la humedad de 50-55% a 65-70% de humedad para que las cascaras se ablandaran y a la hora de nacer los pollos pudieran salir con facilidad.

El ultimo día, día 21, los pollos empezaron a agujerear en la cáscara y como no podían salir les ayudamos con las pinzas y le rompimos la cáscara.

El día 22 los metimos en una jaula con luz infrarroja y les pusimos pienso y agua. Encima de la jaula colocamos una manta para que no se fuera el calor.

Como nos nacieron 5 pollitos,  cada uno  de nosotros nos íbamos a quedar uno y el que nos sobraba lo rifaríamos o se lo regalaríamos a Javier Jiménez.  Lástima fue que un pollito se nos murió y muy tristes nosotros lo enterramos. Ahora tenemos 4 pollitos y dentro de poco nos los llevaremos cada uno a nuestra casa y todos vivirán felices.

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LOS CUATRO POLLITOS

 

 

 

 

DÍA CON CHEIKH

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OIER, IÑIGO, JOSEBA, FATIMA, ARITZ, IBAI, MOHAMMED Y CHEIKH

El día 1 de junio  Cheikh Diao  vino a la escuela de Ujué para responder a las preguntas que le hicimos.

Es un chico que vino desde Senegal  a trabajar a Ujué para conseguir dinero para su familia de Senegal y  para su familia de Olite.

Nos contó que el animal preferido de la gente de Senegal es el león y el animal que tienen en las casas es la oveja. Nos explicó que cuando salían de la escuela por la tarde se iban a hacer lucha senegalesa desde las tres hasta las siete de la tarde.  También nos dijo que la comida favorita en su país es el arroz y el mijo. Los idiomas que habla son el francés y el wolof. Nos dijo que era maestro  en una escuela de Senegal  y le pagaban poco dinero pero ahora a los maestros les pagan más que antes.

Terminada la entrevista Cheikh  se fue a trabajar a Pastas Urrutia tan feliz y nosotros al recreo.

EN UJUÉ LLOVÍA DINERO

Érase una vez un pueblecito en las montañas llamado Ujué. Sus habitantes eran pobres y no tenían para comer,  se habían secado los campos de trigo y de avena. Todo se había secado, todo.

Un día todas las nubes se pusieron de colores, y todos las miraban y se preguntaban:

– ¿Qué va a pasar con esas nubes?

Y así se quedaron  muchos días. Un día todas las personas se asomaron  a la ventana y llovía dinero. Todos salieron a por los billetes y  las monedas y  vivieron felices.

LLUVIA DE ALBÓNDIGAS

Como me lo contaron lo cuento. Un precioso día de verano un viejo científico decidió cambiar el mundo con una máquina a la que llamaba “Cambia mundos tres mil”.

¡Ah!, perdón se me ha olvidado presentaros al viejecito.

Al viejecito le llamaban El Emperador porque su nombre no le gustaba por experiencias que tuvo de pequeño. Su nombre real era Peter y era cheposo y regordete, más o menos como yo. Era chistoso y no le gustaba nada que le mintieran. Si le mentían sacaba su pistola de rayos x y le atravesaba la cabeza.

Bueno, a lo que íbamos. Ese mismo día a Peter, perdón, al Emperador le dieron ganas de utilizar su súper máquina y el caso es que se fue a casa con la idea de que llovieran bolas de helado. Cuando le dio al botón para que se cumpliera su deseo, se soltó una de las tuercas más importantes de su máquina y entonces empezaron a caer bolas gigantes de albóndigas haciendo que se destruyeran casas y hoteles. Los habitantes de la ciudad muy enfadados empezaron una huelga contra él y contra su trabajo y, como El Emperador no hacía nada, empezaron a tirar piedras a su casa. El Emperador muy asustado se metió en su guarida secreta esperando a que se fuera la muchedumbre.

Cuando la muchedumbre ya se había cansado se manifestarse decidieron irse a vivir a otro país dejando solo al Emperador.

Ya que el Emperador estaba solo decidió contratar con su dinero a miles de albañiles para que arreglaran todas las viviendas. Y mientras tanto él arregló su máquina.

Al cabo de 8 años los albañiles terminaron y El Emperador estaba retocando su invento. Cuando acabó su Cambia mundos tres mil, la disparó y de repente todas las casas se pusieron brillantes como el diamante.

La pena fue que El Emperador se quedó sin dinero y vagabundeó el resto de sus días hasta que el día veinte de octubre murió de vejez. Los habitantes de la ciudad muy agradecidos por gastar todo su dinero en arreglar sus casas le hicieron una estatua en la plaza más grande de la ciudad y la nombraron “La estatua de la suerte”.

 

EL LEÓN QUE PERDIÓ SUS DIENTES

Había una vez un león llamado Tontorrón que perdía todas sus cosas. El martes tenía que ir al concurso de dientes. Miraban los dientes para ver quien los tenía más sanos. Ganaba el que tuviera los dientes más sanos y más limpios y brillantes.

Llegó el día del concurso y se alegró mucho porque pensaba que iba a ganar el trofeo y mientras el juez explicaba las normas del concurso él estaba oliendo sus dientes pero no olía nada, sólo olía a saliva porque los había perdido y él todavía no se había dado cuenta. Ahí se dio cuenta y dijo:

– ¡Madre mía, si no me había dado cuenta! No tenía que haber venido a este concurso. Y ahora, ¿qué haré? Tengo que salir de aquí como sea.

De repente viene el juez y dice:

– ¿A dónde vas?

– Es que tengo que ir al baño a hacer pis.

– Date prisa que el concurso está a punto de empezar.

El león le engañó al juez. En vez de ir al baño se fue a casa y de repente, en su puerta vio los dientes y dijo:

– ¡Mis queridos dientes, mis queridos dientes nunca os abandonaré!

Rápidamente se lavó los dientes y fue directamente al concurso y le dijo al juez:

– Ya he terminado de mear.

– Va a empezar el concurso ya- dijo el juez.

Y como los otros leones no se acordaron de lavarse los dientes ganó él, Tontorrón. Ganó el trofeo y dijo:

– ¿Habéis visto dientecillos? ¡Hemos conseguido el trofeo!

Se fue muy contento a casa con su trofeo de oro.